ZUJAIRA

Que puede ser mas bello que llevar de la cintura a Zujaira por el camino de la mezquita ,rozando  las espigas doradas ,bajo los cantos de los lejanos abejarucos. Sobre el monte ,dejando atrás la muralla de Elvira , la vega se muestra en todo su esplendor con sus ricas almunias ,el verde oliva de los  trigales y el vergel policromado de los huertos en las alquerías .

Navega el Genil por las llanuras de la vega y los ojos de Zujaira resplandecen con el verdor de la albahaca ,embriagada del dulce olor de las alhucemas con los labios abiertos como una granada  y el rio se escapa ante la mirada de los olivos ,serpenteando entre los olmos ,abrazado por los sauces ,escondido por los álamos .

Siento celos del atrevido viento del sur que con ímpetu acaricia a Zujaira y juega con su cabello castaño  que en el atardecer dorado se vuelve oro. En esta tarde de primavera no hay nada mas bello que pueda competir con su belleza  que embeleza los sentidos como el olor que regalan los tomillos ,como la fragancia de las lavandas del monte que mancha de azul la áspera tierra.

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LA MUCHACHA QUE QUIZO HUIR DEL AMOR

Hace tiempo  una muchacha comenzó a tener sofocos porque sentía acercarse al Amor y la muchacha no quería enamorarse ,no quería sentir ruborizarse el  corazón no lo quería galopando alegre sin fatiga y tampoco que pudieran encenderse sus mejillas como las peonías en flor, que se abren para recibir a la primavera .

Cerró todas las ventanas de su casa ,atrancó la puerta ,se encerró en su habitación ,giró la llave de la cerradura hasta siete veces y se metió debajo de la cama con una almohada encima de la cabeza  para dejar de oír el canto del Amor . Pero el muy escurridizo se coló por el ojo de la cerradura y lo sintió tamborileando en su corazón y volvió a sentir el sofoco de huir de estar enamorada .

Cuando sintió que el amor dejó de tamborilear el corazón y se quedó dormido , apagó las velas , tomando  todo el aire que pudo y aguantando la respiración y sin hacer ruido dejo al Amor sobre la almohada con los ojos entornados de sueño . Cerró la puerta y tapó el hueco de la cerradura para que no pudiera escapar y huyó rauda en un coche de caballos al galope lejos de la casa y del Amor .

Recorrió muchas leguas durante todo el dia y cuando se sintió a salvo lejos muy lejos del engreído, mando detener el carro en una venta rodeada de moreras que sombreaban una fuente de agua cristalina de las que emergían pequeños ranúnculos de ojos amarillos .

Entre  las ramas de los árboles de la seda se oía el canto de un ruiseñor que con su melodía hacía burbujear el agua .Era un pájaro enamorado un tenor de la primavera  al servicio del Amor .

Alguien abrió la puerta y ella salió con los párpados  adormecidos y embelesada por el dulce trino que emergía de entre la umbría de los árboles y se encontró con los  ojos azules de un joven cochero que hechizó su mirada y su corazón comenzó a galopar y sus mejillas se encendieron como dos granadas que se unían al color carmesí de sus labios y el Amor desde aquel dia se instaló en su corazón y nunca mas se volvió a separar de ella ,porque nadie ,nadie puede escapar del engreído ,insidioso Amor .

LA SIESTA

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“Se cuenta que, en otros tiempos, las cigarras eran hombres de ésos que existieron antes de las Musas, pero que, al nacer éstas y aparecer el canto, algunos de ellos quedaron embelesados de gozo hasta tal punto que se pusieron a cantar sin acordarse de comer ni beber, y en ese olvido se murieron. De ellos se originó, después, la raza de las cigarras, que recibieron de las Musas ese don de no necesitar alimento alguno desde que nacen y, sin comer ni beber, no dejan de cantar hasta que mueren .”

Fedro.

Agosto de 1988

Se apresuran las mujeres por el camino marcado por las avenas en el meridiano del verano cuando los campos agostados languidecen pajizos .El coche en el que han llegado se ha vuelto del color de la tierra asfixiado de polvo y raudas se aproximan cargadas con la comida de los jornaleros que esperan bajo la higuera ,  protegidos de los rayos del sol, refrescándose en las palpitantes aguas de murmullo acogedor de la acequia .Gazpacho con unos cubitos derretidos y unas tortillas de patatas para reponer fuerzas es el almuerzo para refrescar al espíritu de la insolación .

Agosto en la comarca del Temple es un erial de trigo aplastado y de páramos que se interrumpen con los olivares y las suaves lomas que se suceden hasta llegar a las tierras de Alhama , bajo un cielo añil pulcro sin nubes y  la melodía incesante hasta hacerse un ruido ensordecedor  de las cigarras que  conversan entre si en un lenguaje que los hombres olvidamos y que se hace eco entre las retamas que sirven de eventuales cobijos para los insectos .

Las cigarras no sestean dicen que la vida es breve para pasar una parte de ella en un sueño  y prefieren hablar o cantar bajo las sombras de las encinas en flor o bajo el cobijo de los olivos cargados de tempranas aceitunas .Solo se vive una vez y las cigarras no duermen  olvidan comer y beber porque ellas solo quieren cantar bajo el sol del mediodía y saborear hasta el último suspiro la vida .

Una vez Aniceto se dejó vencer por la siesta bajo la higuera por la que discurre el agua del brazal y sus ojos se dejaron entornar adormecidos en un profundo sueño ajeno de la conversación de las cigarras .

Cuando despertó tras el tiempo que dura un cigarro se vio extrañado y miró a todos como desconocidos ,sin reconocer el lugar donde estaba ,duro unos minutos su confusión pero cuando nos relató su sueño entendimos que había vivido otra vida .

Narró que en la vida que soñó tenía una familia y no era el peón que ejecuta con su mano la tierra que nunca será suya y agacha la cabeza al paso de un amo  . Hablo de la libertad como la de los abejarucos que colorean el cielo estival y recorren con su cantos los campos después de la siega sin entender que tengan dueño ; en ese momento se derrumbó y lloró con la nostalgia de un mundo perdido  .

Ese día Aniceto se volvió extraño, una melancolía le invadió de la que nunca se recuperaría .Cada vez que encendía un cigarro al amparo de una candela ,su mirada se quedaba perdida con las acrobacias fugaces de las chispas y con los ojos vidriosos  narraba aquella historia que sentía como su verdadera vida ,porque el se creía dormido viviendo en un sueño del que terminaría despertando .

Que momento define la frontera de la realidad y de los sueños, cuando los párpados se caen como goteras insidiosas de Morfeo. Cada hombre tiene mil almas, que al cerrar los ojos despiertan ,y como estrellas fugaces pasan dejando un rastro en el recuerdo ,como la estela del arroyo que surca el páramo y desaparece con el estío . Hay hombres que viven dormidos, porque su verdadera vida la vivieron en un sueño ,sin saber como despertar de los laberintos por donde serpentean los retales de historias y las vidas inconexas . Aguardan los hombres dormidos en la cola de las lagunas del olvido donde desembocan los recuerdos esperando una señal que les ayude a recobrar su verdadera vida ,la que a veces en sueños recuerdan.  

 

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

 

Calderón de la Barca (La vida es sueño)

 

SELENE

Una mano ha entrado por mi ventana y se ha quedado posada sobre la mesa .En silencio me he quedado observando a la cosa o visitante fantasmal que inesperado ha llegado , esperando algún cambio en su brillo espectral , bajo el reloj de pared que chasquea contando el tiempo en la oscuridad .

Avanza sigilosa reptando sobre la mesa , haciéndose más larga y trémula en esta noche perfumada del jazmín que crece alfombrado sobre el muro bajo mi ventana .Fuera se oye el sonido del mar de los cipreses que mecidos por el viento  entonan una letanía que navega en las olas invisibles de la oscuridad .

Viajan por el tiempo las agujas del reloj  y la mano termina su recorrido entre mis dedos  proyectando su sombra de luz  . Siento su tacto inerte , la transparencia que va inundado mi mano recorriendo luminosa mi brazo  hasta que como un relámpago desaparece al paso de una nube .En silencio he pronunciado su nombre con los labios mudos y las voz apagada .Me he asomado por la ventana siguiendo un rayo de luna y hay estaba resplandeciente viajando en la noche en su carro de plata .La he llamado por su nombre , Selene .

En otro tiempo cuando aun los hombres vivíamos con los mitos la Luna era una mujer de naturaleza divina y de nombre Selene . Cada noche cuando su hermano Helios ocultaba la luz del Sol , ella recorría en un carro de plata la bóveda celeste , brillando como la Luna .

Así fue como recorriendo el firmamento se enamoró del pastor Endimión que sucumbió a sus encantos y se rindió a su belleza . Cada noche Selene enamorada visitaba al pastor en su cueva penetrando luminosa para entregarse como mujer . Al ser Endimión mortal Zeus le otorgó un deseo y el eligió dormir siempre joven e inmortal para poder estar siempre junto a la Luna . Desde entonces cada noche Selene entra en la cueva como un rayo de Luna y reposa junto a su cuerpo dormido que permanece inalterable al paso del tiempo .

A punto esta de terminar la noche ya asoman por el horizonte los primeros cabellos rubios del Sol y la Luna rubia se apresura rauda hacia la cueva donde duerme Endimión para estar junto al pastor , para amarlo un día más y acompañarlo por siempre en un sueño de amor eterno .

Francisco Manuel Cortes Fernandez

 

LA SIRENA DEL DESIERTO

De Granada me impregne durante mis años de juventud del aroma oriental de las teterias que sirven te con hierbabuena y los arabescos que decoran el zoco un rincón de la antigua ciudad Nazarí donde aún se comercia con especias y cuero de Fez .En cuanto pude cruce el Mediterráneo para conocer la otra tierra donde continuaba el zoco en el norte de África . De las veces que crucé el Estrecho en barco oteando el horizonte conseguí ver ballenas bultos enormes que flotaban en el mar.

No se como sucedio pero cada vez que iba a nadar al mar temía un encuentro con uno de estos cetáceos asi que para entrar en el agua realizaba el ritual de mirar para todos los lados y si no veía bultos enormes por el horizonte entraba al agua claro esta parando de cuando en cuando para otear de nuevo no sea que se me pasara no ver la aleta de una orca persiguiendo atunes .

Pero todo cambio cuando Alberto me narro una leyenda que conoció durante el protectorado en el Sahara . Es la historia de un hombre del desierto que cada noche cuando la luna teñía blanca las olas ondeando como sabanas ,desnudo se sumergía en las aguas del oceano para amar a una mujer , no era de este mundo sino del mar y no se sabia nada mas ,hasta que el alba hacía resplandecer el Atlántico y emergia con el deseo de que se acabara el dia para regresar a su casa en las profundidades abisales . Era un hombre sereno ,considerado cabal ,trabajaba llevando una calesa de caballos y solo era extraño en su hábito de dormir bajo las aguas del océano . Alguna vez le preguntaron como era ella y el no sabía como explicar si era ángel o demonio la criatura pero afirmaba con voz seria y ojos hechizados que su belleza no tenia igual sobre la tierra .Un dia no regreso y su ropa quedó en la playa abandonada ,ya no le hizo falta porque decidió quedarse a vivir con su dama del mar, la sirena del desierto.

Para Alberto que me narro la historia

 

Franciscico Manuel Cortes Fernandez

ZORAIMA

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La soledad es una mujer de carácter a veces dulce a ratos chillona , siempre seductora y amarla es pasear por el delirio de la cordura . La que yo conozco es la que acompaña ,la que conversa ,la que es compañera por eso la llamo Soledad porque es mujer . Hay soledades que callan y dejan su nombre con un eco de silencio ,otras que toman la cara de los recuerdos y responde por Añoranza ;a veces la soledad se alía con la tristeza y se apellida Melancolía ,pero también puede morir y ser la parca que mata la cordura entonces es Locura .

Conocí en este lugar en la Axarquia de montes y páramos a un hombre que cada atardecer subía por el camino amargo de una vereda pinchuda y empinada que desemboca a una encina que se yergue solitaria en una loma que mira al mar . El no buscaba la soledad para conversar ,el subía en busca de un recuerdo y la brisa que mueve la hierba agostada le devolvía la nostalgia que enmudecia sus labios de silencio .

En cada atardecer cuando el sol se sumerge y sus últimos rayos iluminan las montañas de África , clavaba su mirada a las tierras del sur y con los ojos nublados de melancolía recordaba su paso por la legión .

El me habló de su recuerdo , de Zoraima ,una muchacha de piel canela y de ojos negros como las profundidades telúricas por las que brota el agua ,hablaba de ella con la reverencia de un primer amor y describia la redondez de sus caderas como las suaves lomas donde derrochan su perfume las lavandas .

Zoraima era espigada ,flexible y al caminar se contoneaba como un junco de pelo largo azabache , la crin de una yegua salvaje ,libre como el viento tórrido del desierto ; Volcán de carnes prietas que el ejercicio de la pasión había convertido en una obsidiana del deseo que nublaba la voluntad de los hombres .

Pero Zoraima solo le amaba cuando podía comprarla y su fortuna se coló por su entrepierna ,se perdió en el alcohol para soportar compartirla porque Zoraima no tenía dueño solo se dejaba poseer por quien alquilaba su cuerpo ,pero el la amaba porque era su delirio ,porque era su locura , su razón para permanecer en aquella tierra lejana hasta que Zoraima pasó a ser parte de la arena del desierto y regresó a Málaga acompañado de su recuerdo.

Cada tarde cuando el sol se sumerge en el Mediterráneo y alumbra el camino que lleva al atardecer sin faltar a su cita subía a las lomas más altas donde el viento del sur trae el aroma de las arenas del desierto y el recuerdo de las noches con Zoraima ,siempre leal a su corazón ,siempre fiel a su pensamiento .

Francisco Manuel Cortes Fernandez

 

LA MALDICION DE LA TORRE MORA DE ROMA

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He vuelto a pasar por ese lugar de torre baldía que se trasluce espectral tras las huesudas ramas de los álamos desnudos de invierno . Sobre los restos de sus almenas posaban sombríos unos grajos de luto que miraban altaneros y burlones y en sus paredes aun rojas como el carmín triste de una rosa muerta , se siente el  dolor . Ese torreón testigo de crueldad esta maldito y solo recupera su esplendor  lo días sombríos  , los días de nublos morados ,las noches oscuras sin luna  .

Hay una maldición que pesa sobre ella cuando era torre y albacara de guerra ,en ella murió un guerrero que el destino de un desamor le llevó a un encierro de prisión en este torreón que en otros tiempos era rodeado de ojos de mar y acequias y la soledad  de las vegas del Genil que al otro lado del rio era tierra policromada de trigales   .

Cada noche cuando la media luna  alumbraba de plata el camino que el rio sigue entre  los álamos y sauces ,el soldado le cantaba por desamor a Zulema por la que su corazón se había hecho un puño agotado de esperanza . Sufría la ignominia del destierro  por una afrenta con uno de los Venegas que pretendía a la bella Zulema y por soberbia no era correspondido porque los suspiros que salían de sus labios eran solo para el noble joven soldado .  Los Venegas pidieron al rey Chico que el joven militar fuese desterrado de sus tierras lejos de  la mirada de Zulema donde no lo pudiera volver a ver , donde no volviera a oír su canto que cada mañana la despertaba con la caricia de un ruiseñor .

Con su escudo y lanza miraba a la lejanía donde el cielo se junta con la fortaleza de la Alhambra y sentía que los ojos celestiales de Zulema le miraban . El viento que baja de la sierra como un  susurro que al tocar la cara se convierte en un beso de rocío  ,para el era una palabra fresca de los labios de Zulema que lo llamaba y entonces cantaba ,cantaba pensando que sus estrofas sucesivas podrían llegar con el eco a Granada y que ayudado por el viento llegarían  acariciando su oído .

La melancolía se hizo mar de fondo que anegaban sus pupilas cansadas  mirando al horizonte de los verdes mares de trigo  y su vida dejo de tener sentido . Abrió las puertas de la albacara al auxilio de la alquería cercana a la que hostigaban unos mercenarios de entre ellos iban moros y cristianos cada cual con su propio dios pero compartiendo el mismo botín de bravuconeria . 

No sabían si procedian del cercano campamento de los reyes Católicos  o quizás hombres del Zagar en guerra contra nadie  o quizás servían al alcaide  de Loja Aliatar ,quien sabe quienes podrían ser  ,solo sabian que eran bestias que sin razón derramaban  sangre y despedazaban la armonia de la traquila paz .

Defendiendo el bastión de la ambición y la avaricia siempre cruel y deshonesta   ,el joven soldado que luchaba desarmado con la muerte fue atravesado por un fleja en el corazón . En su lecho de penumbra donde la sangre brotaba como pétalos de rosas oscuras ,desembocando su aliento en un charco purpura sin vida ,  hizo el siguiente juramento mientras la tierra tragaba como vino los últimos sorbos de su vida ,deseando dejar su alma maldita  :

“Con pena abandono esta tierra que pisa  Zulema y la saeta que me atraviesa el corazón no es mayor dolor que no poder volver a ver el cielo en sus ojos ,sentir las caricias de sus manos sobre mi rostro  .Muero negando a cualquier dios que permite el horror y a señores y reyes que a su orden causan dolor sin padecer el filo de la armas . Maldigo a los que en nombre de un amo o nacion idolatran infligir sufrimiento y  dejo aquí mi alma sin paraiso y sin infierno en esta torre del Bajo de Roma hasta porder descansar junto a  Zulema mi amada .”

Francisco M Cortes Fernandez

(Leyenda de ficcion)

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